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La épica victoria de 1996 que definió a los Bagets

2026-05-28·2 min
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El 1996 fue un año memorable para BAXI Manresa, que se consagró como campeón de la Liga ACB, logrando lo que muchos consideraban imposible. El equipo, dirigido por el entrenador Aíto García Reneses, mostró un juego dinámico y cohesionado que dejó su huella en la historia del baloncesto español. La final se disputó contra el poderoso FC Barcelona, un gigante del baloncesto que había dominado la liga durante años.

El partido se llevó a cabo en el icónico Nou Congost, donde la afición de los Bagets llenó las gradas con una energía contagiosa. Desde el inicio del encuentro, Manresa adoptó una estrategia agresiva, con un enfoque en la defensa y un juego rápido en transición. Los jugadores clave como el base, que había liderado al equipo en asistencias durante toda la temporada, y el escolta, que brillaba desde la línea de tres puntos, se convirtieron en los protagonistas de la noche.

Con una actuación estelar, el equipo logró mantener el ritmo y la intensidad durante los cuatro cuartos, destacando en rebotes y robos, lo que les permitió capitalizar en los errores de sus adversarios. Un momento crucial llegó en el tercer cuarto, cuando un espectacular alley-oop del ala-pívot hizo estallar a la afición, dando a los Bagets una ventaja que nunca mirarían atrás.

A medida que el reloj avanzaba en el último cuarto, Manresa se encontró en una situación de presión. Sin embargo, la serenidad del pivot en la pintura y su capacidad para convertir tiros libres cruciales mantuvieron a su equipo por delante. En los momentos decisivos, el equipo mostró su carácter, con un último cuarto donde la defensa se intensificó, limitando las oportunidades del Barcelona y asegurando el rebote defensivo.

Finalmente, el pitido final desató una explosión de alegría en el Nou Congost. Los jugadores se abrazaron en la cancha mientras la afición coreaba el nombre de su equipo, celebrando un logro que resonaría en la ciudad de Manresa por generaciones. Este triunfo no solo fue un hito deportivo, sino también un símbolo de unidad y orgullo para todos los que aman al baloncesto en esta región.

La victoria de 1996 sigue siendo recordada como un testimonio del espíritu luchador de los Bagets y su capacidad para superar adversidades. A través de los años, esa temporada se ha convertido en una leyenda que continúa inspirando a nuevas generaciones de jugadores y aficionados. Hoy, cada vez que el equipo juega en el Nou Congost, el recuerdo de esa épica victoria resuena en cada grito de aliento y en cada jugada que realizan los Bagets en la cancha.

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